El Papa habla del cuidado de la naturaleza en un país mega diverso, Ecuador

July 14, 2015

El pueblo ecuatoriano, marcado por una profunda religiosidad y diversidad étnica, que se asienta en cuatro grandes regiones naturales: Costa, Sierra, Amazonía y Galápagos, esperaba con ansias la llegada del segundo Sumo Pontífice que pisaría sus tierras.  Los voluntarios del Movimiento Católico Mundial por el Clima se sumaron a esta inmensa alegría recolectando firmas para la Petición Católica por el Clima mientras esperaban al Papa en las afueras de la Nunciatura Apostólica de Quito. Mucha gente se interesó por la propuesta y con mucho gusto firmaron la petición como apoyo a su tan ilustre huésped.

Al día siguiente el ‘Santo Papita’, como afectuosamente lo llamaron algunos ecuatorianos, se dirigió hacia la ciudad de Guayaquil en donde visitó el Santuario de la Divina Misericordia y presidió una Misa multitudinaria en el Parque Samanes en donde el tema central fue la familia. Mientras tanto los voluntarios del MCMC participaron en Quito junto a miles de jóvenes venidos de todo el país en la Fiesta de la Juventud en el Estadio Olímpico Atahualpa, en donde la Petición Mundial por el Clima tuvo una maravillosa acogida por parte de los grupos juveniles. A pesar de la lluvia y el frío los jóvenes no se inmutaron y continuaron su jornada durante toda la tarde. Ya al caer la noche, los miles de jóvenes caminaron hacia el Parque Bicentenario para pernoctar junto a más de un millón de peregrinos.

A la mañana del día siguiente, tras una noche marcada por la lluvia, los voluntarios continuaron con su misión de recolectar firmas, en donde compartieron maravillosas experiencias con sus hermanos indígenas y religiosos capuchinos que con mucho gusto apoyaron la Petición. De gran alegría fue para Amalia y Neptalí, un matrimonio voluntario, cuando el Papa pasó junto a ellos y pudieron mostrarle nuestra pancarta. Fue además de gran emoción cuando el ´Papito´ durante su homilía pronunció que: “… nuestra fe siempre es revolucionaria, ese es nuestro más profundo y constante grito”.

Posterior a la Misa del Parque Bicentenario, el Papa tomó rumbo hacia la Pontifica Universidad Católica del Ecuador, en donde sus palabras sobre el cuidado de la naturaleza hacia los profesores y estudiantes venidos de todo Ecuador, de instituciones públicas, particulares y fiscomisionales, hicieron un fuerte eco: “No sólo estamos invitados a ser parte de la obra creadora cultivándola, haciéndola crecer, desarrollándola, sino que estamos también invitados a cuidarla, protegerla, custodiarla. Hoy esta invitación se nos impone a la fuerza. Ya no como una mera recomendación, sino como una exigencia que nace por el daño que provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en la tierra. Hemos crecido pensado tan solo que debíamos “cultivar”, que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados quizás a expoliarla… por eso entre los pobres más abandonados y maltratados está nuestra oprimida y devastada tierra”.

Pero esas palabras tuvieron más resonancia tiempo después en la Iglesia y Plaza de San Francisco en donde el ´Papa Panchito’ dijo a los representantes de la sociedad civil: “Y, siguiendo con la justicia, la explotación de los recursos naturales, tan abundantes en el Ecuador, no debe buscar beneficio inmediato. Ser administradores de esta riqueza que hemos recibido nos compromete con la sociedad en su conjunto y con las futuras generaciones, a las que no podremos legar este patrimonio sin un adecuado cuidado del medio ambiente, sin una conciencia de gratuidad que brota de la contemplación del mundo creado. Nos acompañan aquí hoy hermanos de pueblos originarios provenientes de la amazonía ecuatoriana. Esa zona es de las “más ricas en variedad de especies, en especies endémicas, poco frecuentes o con menor grado de protección efectiva… Requiere un cuidado particular por su enorme importancia para el ecosistema mundial, pues tiene una biodiversidad con una enorme complejidad, casi imposible de reconocer integralmente. Pero, cuando es quemada, cuando es arrasada para desarrollar cultivos, en pocos años se pierden innumerables especies, cuando no se convierten en áridos desiertos (cf.LS 37-38). Y ahí Ecuador –junto a los otros países con franjas amazónicas– tiene una oportunidad para ejercer la pedagogía de una ecología integral. ¡Nosotros hemos recibido como herencia de nuestros padres el mundo, pero también recordemos que lo hemos recibido como un préstamo de nuestros hijos y de las generaciones futuras a las cuales lo tenemos que devolver! Y mejorado. ¡Y esto es gratuidad!”

Tras contundentes palabras, al siguiente y ya último día de estadía en Ecuador el Papa admiró la alegría, cordialidad, devoción y piedad del pueblo ecuatoriano ante más de 6000 sacerdotes y miembros de la vida consagrada y una inmensa muchedumbre que bañó con pétalos de rosa al Santo Padre en su paso por el Santuario Mariano Nacional de El Quinche.

Fabián Campos desde la Mitad del Mundo