Reflexión de #AdvientoDeEsperanza: Con Dios, podemos recuperar la esperanza

diciembre 15, 2020

foto por Jojo Lacerona

“Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios”. (Lucas 1:36-37)

“… pues sabemos que las cosas pueden cambiar. El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado”. (Laudato Si’ 13)

Por Maryanne Owiti
Animadora Laudato Si’ en Nairobi, Kenia

Durante los últimos dos años, las noticias han parecido la escena inicial de una película apocalíptica y distópica: violentos incendios forestales, monstruosos tifones y peligrosas enfermedades que devastan comunidades.

Con un malestar general de salud y un descuido desenfrenado por la vida, puede ser fácil ceder a la desesperación de un escenario fatal. Pero sólo si nos olvidamos de Dios, el Creador todopoderoso.

El Evangelio del domingo nos recuerda que mientras nuestra situación actual parece desesperada y en algunos casos irreparable, «nada será imposible con Dios». (Lucas 1:37)

 Maryanne Owiti

El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que «La creación es el fundamento de «todos los designios salvíficos de Dios», «el comienzo de la historia de la salvación», que culmina en Cristo». (280)

Las Escrituras nos enseñan que Dios ama al mundo. «Amas a todos los seres y nada de lo que hiciste aborreces, pues, si algo odiases, no lo habrías hecho». (Sabiduría 11:24) ¿Cómo podría entonces Dios abandonar la Creación?

Vemos este amor en la historia de Noé, cómo a pesar de enviar un diluvio para destruir la Tierra, Dios abrió un camino de salvación a la creación. Vemos este amor, también, con Jesús en la cruz: «porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por él y para él, él existe con anterioridad a todo, y todo tiene en él su consistencia. Él es también la Cabeza del Cuerpo, de la Iglesia: El es el Principio, el Primogénito de entre los muertos, para que sea él el primero en todo, pues Dios tuvo a bien hacer residir en él toda la Plenitud, y reconciliar por él y para él todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos». (Colosenses 1:16-20)

No debemos asumir que el mensaje de salvación es sólo para la humanidad. «Pues la ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios […] de ser liberada de la servidumbre de la corrupción para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Romanos 8:19.21) La salvación significa una creación sanada.

El Evangelio de la creación y el Evangelio de la salvación es que Dios no ha abandonado la Tierra. Recordemos las parábolas de Jesús cuando se refiere al Reino de los Cielos como una semilla, un campo, una viña, una red de arrastre lanzada al mar. El pacto que Dios hizo con Noé, sus descendientes, y toda criatura viviente que estaba en el arca permanece.

Esto, sin embargo, no nos absuelve de nuestras responsabilidades como custodios de la creación. No olvidemos que fue por el bien de Noé que el mundo no fue completamente destruido. La implicación del pacto con Noé es que «basta una buena persona para restaurar la esperanza». La otra implicación es que la esperanza se restaura sólo a través de Dios.

Maryanne Owiti es Animadora Laudato Si’ y miembro del personal voluntario de GCCM África. Esta es la cuarta y última reflexión bíblica que se publicará durante el tiempo de Adviento de 2020. Para más recursos de Adviento, haz clic aquí.