Nuestra historia

El Movimiento Católico Mundial por el Clima (MCMC), surgió en el 2015, es el fruto de un kairós – la palabra griega utilizada en el Evangelio para expresar «un momento oportuno». El kairós de 2015 fue la combinación de dos acontecimientos transformadores que cambiarían la respuesta de la Iglesia y la humanidad a la crisis ecológica: la publicación de la encíclica Laudato Si’ y el Acuerdo de París sobre el clima.

En primer lugar, el Papa Francisco escribió y publicó la encíclica Laudato Si’: Sobre el cuidado de la casa común, la primera encíclica papal enfocada en la crisis de nuestra casa planetaria. Inspirado por su homónimo, San Francisco de Asís, y por la profunda comunión con toda la Creación que se refleja perfectamente en el Cántico de las Criaturas, el cual sirvió de inspiración para el título de la encíclica, el Papa hizo un poderoso llamado a la Iglesia y a «todos los hombres de buena voluntad» a unirse urgentemente y responder al «clamor de la tierra y al clamor de los pobres».

En segundo lugar, bajo las advertencias de la comunidad científica sobre la gravedad de la emergencia climática, los líderes de casi 200 naciones se reunieron en la Cumbre Climática de París de las Naciones Unidas (COP21) para alcanzar y firmar el Acuerdo de París. Tras 21 años de negociaciones fallidas, las naciones del mundo tenían una fecha límite para lograr finalmente un plan común que abordara la crisis climática antes de que fuera demasiado tarde.

Meses antes de esos dos eventos (Laudato Si’ fue lanzado en junio y la Cumbre Climática de París tuvo lugar en diciembre de 2015), el MCMC fue fundado el 14 de enero de 2015, inspirado por el Espíritu Santo, en medio del creciente interés y la amplia cobertura de los medios de comunicación que anticipaban ambos eventos,

Fundación del MCMC

El Papa Francisco llegó a Filipinas para un viaje emblemático, en el que visitaría Tacloban, el epicentro del Súper Tifón Haiyan. En esta catástrofe murieron más de 10.000 personas y 13 millones de personas quedaron sin hogar.

Haiyan se convirtió en un símbolo de la crisis climática ya que es la tormenta más fuerte que se haya registrado, y los científicos explicaron que se vio agravada por el cambio climático. Como si se quisiera destacar la urgencia de «los signos de los tiempos», otro tifón azotó Tacloban el mismo día que el Papa Francisco visitó la ciudad (17 de enero), recordando a él y a la Iglesia que países pobres como Filipinas son los que más sufren la injusta crisis climática. La elección de Filipinas para la fundación del MCMC es también un signo del compromiso del movimiento con «el clamor de la tierra y el clamor de los pobres».

Durante su viaje a Filipinas, el Papa Francisco fue recibido por el cardenal «Chito» Tagle, quien como arzobispo de Manila fue el patrocinador episcopal de la fundación del MCMC y un compañero esencial de ahí en adelante. La Arquidiócesis de Manila y algunas órdenes religiosas filipinas formaron parte del grupo fundador de 17 organizaciones y 12 líderes de todos los continentes que se unieron para constituir el MCMC. Un mes antes, en diciembre de 2014, el grupo comenzó a reunirse a través de llamadas semanales por Skype y a coordinar un plan católico para apoyar la venidera encíclica papal que la prensa informaba, de la cual aún no sabíamos su nombre, y a su vez levantar la voz de la Iglesia para pedir justicia climática y un acuerdo ambicioso en la Cumbre Climática de París.

El grupo fundador eligió a San Francisco de Asís como el santo patrono del movimiento, recordando que es el santo de la ecología (cabe señalar que varias organizaciones franciscanas fueron miembros fundadores del MCMC), y emitieron una declaración fundacional que decía:

«El Movimiento Católico Mundial por el Clima es la primera coalición internacional de católicos de muchas naciones, continentes y ámbitos sociales. Somos laicos, religiosos y clérigos, teólogos, científicos y activistas de Argentina, Filipinas, Reino Unido, Kenia, Australia, Estados Unidos y muchas otras naciones. Estamos unidos por nuestra fe católica y nuestro trabajo en varios roles y organizaciones en temas de cambio climático… El Papa Francisco promulgará una encíclica sobre el cuidado del medio ambiente. Con esta declaración, los abajo firmantes pretendemos contribuir a llevar estas enseñanzas de la Iglesia al mundo».

Trabajando por la Justicia Climática desde el Principio

El primer año del MCMC estuvo marcado por una inesperada explosión de energía y vida. El grupo inicial de miembros fundadores creció rápidamente hasta incluir 300 organizaciones católicas a finales de año y una amplia red de líderes comunitarios que se unieron en torno al objetivo de promover la encíclica y movilizarse por un ambicioso Acuerdo de París sobre el Clima. Se estableció una pequeña Secretaría en Boston, para ayudar a coordinar los esfuerzos del creciente movimiento. La Secretaría incluía sólo a Tomás Insua y Christina Leaño, quienes trabajaban en las bibliotecas de la Universidad de Harvard durante los dos primeros años.

Los miembros del Comité Directivo fundador se reunieron por primera vez en persona en Roma en mayo de 2015, con ocasión de una reunión previa a la encíclica con funcionarios del Vaticano y líderes de Caritas de diferentes continentes. Durante el viaje a Roma tuvieron un inspirador encuentro con el Papa Francisco, en el que animó al movimiento a prepararse para la inminente encíclica y dijo que apoyaba la Petición Católica sobre el Clima que el MCMC acababa de promulgar.

Como se indica en el texto de la petición, el objetivo del MCMC era impulsar a los gobiernos a asumir el importante objetivo de limitar el aumento de la temperatura mundial a 1,5°C, en vez de los 2°C que respaldaban las naciones más contaminantes. Fortalecidos por el lanzamiento de Laudato Si’ en junio de 2015, más de 900.000 católicos firmaron la petición del MCMC. Este esfuerzo fue principalmente encabezado por la Iglesia del hemisferio sur, especialmente en Filipinas, donde el Cardenal Tagle contribuyó a que la petición recibiera un respaldo generalizado.

Las firmas de la petición fueron llevadas simbólicamente a París por el «peregrino del clima» filipino, Yeb Saño, miembro de la junta fundadora del MCMC, desde el Vaticano en una peregrinación profética de dos meses. Saño entregó personalmente las firmas, en eventos interreligiosos muy conmovedores, a los funcionarios de alto nivel que organizaron la cumbre COP21: el presidente francés François Hollande y Christiana Figueres, directora de la ONU para el clima.

Finalmente, después de dos semanas de frenéticas negociaciones y una enorme presión del movimiento climático, incluyendo la memorable Marcha Mundial por el Clima en la que participaron 40.000 católicos, el Vaticano y muchos otros, el bloque negociador de las naciones más pobres consagró con éxito el objetivo de 1,5°C en el Acuerdo de París. El milagro había ocurrido, «porque nada es imposible para Dios». (Lucas 1,37) Esta victoria de 1,5°C, en la que los católicos tuvimos un rol importante, estableció un hito ambicioso para las acciones climáticas a seguir.

Después del agitado viaje de 2015 (ver fotos y línea de tiempo), en el siguiente año, el MCMC estableció algunos de los pilares de su enfoque holístico: el programa de formación de Animadores Laudato Si’, las celebraciones del Tiempo de la Creación, iniciativas proféticas, como la campaña de desinversión de combustibles fósiles, y proyectos creativos que sensibilizan sobre Laudato Si’, como la presentación providencial de un vídeo del Papa a tres millones de peregrinos de la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia.

Acciones Transformadoras

Este movimiento ha seguido expandiéndose en todo el mundo a través de un número creciente de Animadores Laudato Si’, Círculos, Capítulos y Organizaciones Miembro, quienes continúan liderando acciones transformadoras para el cuidado de nuestra casa común. Además, en 2017 se estableció una entidad jurídica oficial y una Junta, tras una reunión de planificación en Asís con la Secretaría y el Comité Directivo (que incluyó un nuevo encuentro con el Papa). Poco después, la oficina principal de la Secretaría se trasladó a Roma para servir mejor a la Iglesia en su tarea de «vivir la Laudato Si'» mediante una mayor colaboración con el Vaticano y las organizaciones católicas con sede en Roma. Y en 2019, el MCMC estableció un Consejo Episcopal Asesor con cardenales de diferentes continentes que han estado acompañando al movimiento en su camino.

2020

El año 2020 fue diferente a cualquier otro para el movimiento y para el mundo entero. En febrero, semanas antes de que la pandemia de coronavirus paralizara gran parte del mundo, los principales líderes y la junta directiva del MCMC estuvieron muy agradecidos ya que fueron honrados con una audiencia privada con el Papa Francisco. Este encuentro fue una hermosa oportunidad para agradecer al sumo pontífice por su liderazgo.

Unos meses más tarde, el MCMC renunció a sus planes de organizar eventos presenciales para celebrar el quinto aniversario de Laudato Si’ en mayo. Sin embargo, el movimiento se mantuvo activo y, junto con cientos de miles de personas de todos los continentes, se unieron para rezar y reflexionar sobre cómo construir un mundo mejor. El MCMC y sus diversos socios llevaron a cabo la «Semana Laudato Si’«, una semana de seminarios web que sirvió para que personas de todo el mundo conmemoraran la encíclica que está cambiando al mundo y se prepararan para los próximos cinco años en nuestro permanente camino de oración por la justicia climática.