El Papa Francisco predica con el ejemplo, comprometiéndose a que la Ciudad del Vaticano tenga cero emisiones de carbono para el 2050

diciembre 22, 2020

Basílica de San Pedro (foto de Mstyslav Chernov)

«Ha llegado el momento de un cambio de rumbo. No robemos a las nuevas generaciones su esperanza de un futuro mejor.»

Usando estas palabras proféticas, el Papa Francisco recientemente animó a los países de todo el mundo a esforzarse para lograr cero emisiones netas de carbono, y comprometió al Vaticano a alcanzar ese objetivo para el 2050.

«La pandemia actual y el cambio climático… apelan a nuestra responsabilidad de promover, a través de un compromiso colectivo y conjunto, una cultura del cuidado, que ponga en el centro la dignidad humana y el bien común», dijo el Papa Francisco.

Su Santidad habló en un mensaje de vídeo en la Cumbre sobre la Ambición Climática, que se celebró en línea el 12 de diciembre y fue copatrocinada por las Naciones Unidas, el Reino Unido y Francia.

La reunión marcó el quinto aniversario del histórico Acuerdo de París sobre el clima.

El acuerdo fue firmado por casi todos los países del mundo y proporciona un marco para que el mundo limite el aumento de la temperatura mundial en este siglo a 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales, a fin de reducir los peores efectos de la emergencia climática.

El Papa Francisco dijo que el Vaticano buscará un futuro libre de carbono a través de la mejora de su gestión ambiental, centrándose en la eficiencia energética, el intercambio de recursos, el transporte sostenible, el reciclaje de residuos y la reforestación.

El país más pequeño del mundo también planea promover la educación en ecología integral, una de las características de Laudato Si’.

«Las medidas políticas y técnicas deben ir unidas a un proceso educativo que favorezca un modelo cultural de desarrollo y sostenibilidad basado en la fraternidad y la alianza entre el ser humano y el medio ambiente», dijo el Papa Francisco.

El Papa se basa en el trabajo de su predecesor, el Papa Benedicto XVI, que supervisó la instalación de paneles solares en la Sala Nervi del Vaticano.

El Papa Benedicto XVI también aprobó que el Vaticano financiara un bosque húngaro, una medida que convirtió a la Ciudad del Vaticano en el primer país en convertirse en neutral en cuanto a las emisiones de carbono.