Reflexionando sobre el Tiempo de la Creación como «un don»

octubre 9, 2020

Mons. Domenico Sorrentino, Obispo de Asís

Esta reflexión de las Escrituras aparece en el Recurso Mensual Laudato Si’ de octubre, que se encuentra aquí. Se trata de un recurso destinado a ayudar a toda la red del Movimiento Católico Mundial por el Clima.

Cada mes, presentamos el contenido de una región en particular. Este mes, nos complace presentar a nuestra red de la UE. Los recursos Laudato Si’ de meses anteriores se pueden encontrar en la página web de los Círculos Laudato Si’.

Por Mons. Domenico Sorrentino
Obispo de Asís

“Voy a cantar a mi amigo la canción de su amor por su viña. Una viña tenía mi amigo en un fértil otero”. (Isaiah 5, 1)

“No somos Dios. La tierra nos precede y nos ha sido dada”. (LS 67)

El Tiempo de la Creación es un momento para recordar. Es un tiempo para recuperar nuestra conciencia de todo lo que somos, lo que tenemos, y todo lo que nos rodea. Es un don.

Todo viene de un amor eterno que es el seno de todas las cosas. No hay nada en el mundo que no lleve las huellas del Creador. De nuestro Creador viene el agradecimiento y la alabanza y el asombro y el amor. Finalmente, el deber de cuidado deriva de nuestro Creador.

No podemos creer que somos amos y que hacemos con la creación lo que queremos. Ciertamente podemos interactuar con la creación, pero siempre de acuerdo con el «programa», es decir, el designio original de Dios.

La primera página de las Escrituras nos lleva de vuelta a este origen. «En el principio, Dios creó el cielo y la Tierra. Dentro de ese proceso creativo todas las cosas surgieron. Los humanos están en la cima, pero no son los amos. Hay una familiaridad que nos une al cosmos y que, en última instancia, está conectada a la paternidad de Dios.

Por lo tanto, el Tiempo de la Creación es en primer lugar un tiempo de oración, luego un tiempo de pensamiento y discernimiento, y de acción. Lo que está en juego es grande.

Como dijo San Francisco de Asís, «Laudato Si’ mi’ Signore cum tucte le Tue creature.» («Alabado seas, mi Señor, en todas tus criaturas.»)

Preguntas de reflexión:

  1. ¿Alguna vez siento/sentimos que somos dueños de la creación de Dios? ¿De qué manera?
  2. ¿Cómo está Dios llamándome/llamándonos a ser parte de la creación en lugar de actuar como su dueño?