Una razón de Esperanza

marzo 29, 2019

Una publicación especial acerca de un verdadero líder ambiental: En la Encíclica Laudato Si’, Víctor Cid encuentra inspiración para cuidar la creación de Dios y para enfrentar su batalla contra la leucemia.

Publicación del 13 de Marzo, 2019 de Catholic Ecology

Foto: Carlos Cid.

En el sexto aniversario del pontificado del Papa Francisco conocimos a Víctor Cid— un hombre joven de la Ciudad de Linares en Jaén, España. Él es fotógrafo, senderista, y animador local del Movimiento Católico Mundial por el Clima. Su amor por la naturaleza encontró nuevo significado cuando él leyó la Encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco—un documento que también ha ayudado a Víctor a entender su lucha contra la leucemia.

Víctor tiene 31 años. Mientras que su trabajo se direcciona a las computadoras, él siempre ha amado la naturaleza y la fotografía. Él comparte sus fotografías y sus pensamientos en su sitio web De Rutas por la Naturaleza.

“Desde que el Papa Francisco publicó la Laudato Si’, he tratado de preservar nuestra casa común desde mi pequeño espacio (mi sitio web) desde una perspectiva cristiana.” Víctor también menciona que “trabajar por el cuidado de la casa común implica ser consciente sobre reunir a toda la familia humana en la búsqueda de un modelo de desarrollo que sea sostenible para todos. Sabemos que las cosas pueden cambiar.”

Las cosas de hecho cambiaron cuando a Víctor le diagnosticaron cáncer. Pero en lugar de caer en desesperación, él encontró esperanza y un profundo significado en las palabras del Sumo Pontífice.

“He recibido un trasplante de médula, y ahora ya estoy en mi hogar, luchando para sobrellevar esta situación. Mi doctor me ha dicho que salga a la naturaleza y respire aire fresco porque la contaminación de la ciudad puede perjudicar mi salud».

Víctor menciona estas palabras recordando el pasaje de la Laudato Si’:

Hoy advertimos, por ejemplo, el crecimiento desmedido y desordenado de muchas ciudades que se han hecho insalubres para vivir, debido no solamente a la contaminación originada por las emisiones tóxicas, sino también al caos urbano, a los problemas del transporte y a la contaminación visual y acústica. Muchas ciudades son grandes estructuras ineficientes que gastan energía y agua en exceso. Hay barrios que, aunque hayan sido construidos recientemente, están congestionados y desordenados, sin espacios verdes suficientes. No es propio de habitantes de este planeta vivir cada vez más inundados de cemento, asfalto, vidrio y metales, privados del contacto físico con la naturaleza. (LS, 44)

Víctor recuerda que cuando leyó por primera vez la Laudato Si’ pensó que como cristiano y amante de la naturaleza él tenía que hacer algo.

Desde entonces, él ha participado en proyectos de protección ambiental y se unió a una asociación que trabaja en estos temas, y también a un programa de voluntariado local.

“Las palabras no pueden explicar lo que siento cuando estoy rodeado por la naturaleza. La verdadera vida pasa en un momento, cuando estamos solos, pensando, sintiendo, estando conscientes de nosotros mismos. La verdadera vida pasa en el agua, en los bosques, rodeada por el paisaje que nos recuerda quienes somos. Yo conozco a Dios cada vez que estoy en la naturaleza. Lo encuentro a Él en los animales, en los ríos, en las plantas, en el ambiente.”

Víctor dice que muchas personas creen que el medio en el que viven ha sido creado por ellos. En lugar de pensar que, “hemos creado la ilusión de que gracias a nuestros avances en la ciencia y en la tecnología, ya no dependemos de la naturaleza. Proteger la biodiversidad del planeta es lo primordial. Como humanos necesitamos coexistir con el resto de especies y los hábitats que recuperan el equilibrio de nuestros ecosistemas.”

Cuando le preguntan a Víctor cuál es el mensaje más importante que él espera compartir a través de su trabajo de fotógrafo y como un defensor del ambiente, él responde: “Que cuidar nuestra casa común y la creación de Dios es una cuestión muy seria”.

«La verdadera vida pasa en el agua, en los bosques, rodeada por el paisaje que nos recuerda quienes somos. Yo conozco a Dios cada vez que estoy en la naturaleza.» Víctor Cid.

“Nuestra casa común está en peligro,” él añadió. “Podemos simbolizar esto como un árbol gigante, en el que nosotros los seres humanos somos pequeñas ramas que están cortando el resto del árbol poco a poco. Y las ramas más afectadas son las que están enfermas.”

“Me refiero a las personas enfermas, sin importar su condición, pero en general, pienso en las personas enfermas debido a la pobreza, hambrunas, sed. Estas son condiciones que los seres humanos han creado al destruir la casa común. Tenemos que ser responsables de nuestro propio estilo de vida. Por ejemplo, no podemos tener un sobreconsumo. Si no actuamos responsablemente, acabaremos estrangulando a la creación.”

Por favor, reza por Víctor y por el buen desarrollo de sus tratamientos. Pedimos alcanzar de Dios este favor para que Víctor continúe su trabajo como un amante y defensor de la naturaleza.

Él es, después de todo, alguien de quien podemos aprender. Su vida nos muestra que los líderes ambientales no necesitan coordinar grandes organizaciones o tener reconocimientos a nivel mundial. La historia de Víctor nos recuerda que una persona, inspirada por el Papa Francisco y la Laudato Si’, puede avanzar en lo que concierne a la protección de la creación de Dios, para que así, la creación quizás pueda continuar nutriendo y protegiendo a la humanidad.